Hablando en general, Linux es un sistema operativo de inmensas capacidades que puede ser utilizado por diferentes tipos de usuarios debido a su versatilidad que permite configurarlo a medida según las necesidades de cada uno de nosotros.
Una vez instalado Linux Mandrake 8.0 nos encontramos con que podíamos modificar muchos de sus aspectos, no solo los temas de escritorio o modificar la hora y la fecha. Además de encontrar un entorno gráfico llamado KDE que tenía cierto parecido a lo que estábamos acostumbrados a ver en Windows, pero con muchas más opciones.


A diferencia del Red Hat, una vez que nos habituamos a Linux Mandrake es difícil dejar de utilizarlo y lo decimos porque pasamos muchas horas tratando de averiguar cosas tan básicas como la instalación de un programa. Posee tantas opciones que a veces quedábamos en el aire sin saber que hacer.
En cuanto a la parte de la compilación de lenguajes de programación tuvimos que lidiar con cosas como no saber los paquetes que necesitábamos o donde se encontraba el editor que nos podía ayudar con la compilación. Es sorprendente la compatibilidad que puede existir entre los paquetes de software y un editor de texto tan básico como Jed.

Para finalizar podemos agregar que el aprender a instalar Linux Mandrake, cualquiera sea su versión, es algo muy interesante ya que nos lleva más allá de lo acostumbrado.